Hoy se cumplen ocho años del peor atentado terrorista de la historia de España. Se trata de una fecha que ningún español podrá olvidar nunca y en la que el recuerdo de las víctimas tiene que hacerse presente. Ni el tiempo transcurrido, ni la investigación oficial, ni la sentencia han logrado arrojar toda la luz que los ciudadanos exigen en torno a las circunstancias y los autores de la masacre. Los datos de la encuesta que hoy publica EL MUNDO reflejan que la inmensa mayoría de los encuestados se muestra favorable a que los tribunales investiguen tanto la aparición de los restos de los trenes como el falso testimonio de las dos mujeres rumanas que sirvió para condenar a Zougam y si existió manipulación de pruebas por parte de Sánchez Manzano. Una gran mayoría de los encuestados se pronuncia asimismo a favor de que la prensa continúe investigando las dudas que subsisten sobre el 11-M.
La más insidiosa acusación es la que sostiene que ante las investigaciones periodísticas sobre el atentado hacen sufrir a los familiares de los heridos y asesinados. Y ello a pesar de que dos tercios de las víctimas siguen exigiendo justicia en los casos que aún están abiertos en los tribunales. Aquellos que están convencidos de que ya se conoce toda la verdad en torno al 11-M no deben tener miedo a que otros la busquen. Lo realmente incomprensible es privar de respuesta a las víctimas y a muchos otros españoles que aún se siguen haciendo preguntas.
EL MUNDO 3 Editorial
Ocho años después del 11-M (José Manuel Rodríguez Uribes EL PAÍS 18) Las víctimas son nuestra tabla de salvación. Representan lo que nadie les pidió ser: la grandeza del ser humano. Cuidémoslas siempre y tratémoslas con respeto.
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